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Vivir saludablemente, prevenir enfermedades y vida saludable

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En cuestiones de salud la actitud que tomemos ante la vida, así como el estilo de la misma que decidamos seguir, es fundamental. Es evidente que son muchos los factores ajenos a nosotros que pueden influir en el hecho de gozar de una mejor o peor salud, como por ejemplo determinadas enfermedades, trastornos genéticos, o problemas hormonales, pero lo cierto es que podemos poner mucho de nuestra parte para evitar infinitos problemas de salud con el tiempo y llevar una vida mucho más saludable.

Adoptar hábitos saludables no siempre es sencillo, pero con constancia y, sobre todo, siendo conscientes de las complicaciones que determinadas acciones o hábitos pueden acarrear en nuestra salud, seguro que podremos ir adquiriendo ciertas rutinas más saludables y beneficiosas para nuestro cuerpo.

Consultar a un médico para hacerse reconocimientos periódicos

Aunque aparentemente gocemos de buena salud, nunca se sabe cuándo podemos sufrir una falta de algún tipo de vitamina, tener el colesterol por encima de los límites, o padecer hipertensión arterial. Y es que son muchos los problemas de salud, considerados a menudo como menos graves, que pueden traer complicaciones mayores con el tiempo. Incluso, con respecto a enfermedades mayores como la diabetes o algún tipo de tumor, a veces los síntomas se disfrazan y se camuflan, convirtiéndose en enfermedades silenciosas que avanzan sin que se las ponga el debido freno. Por este motivo, realizarse controles médicos de manera regular como los que realizan en muchas empresas a sus trabajadores, puede servir para mantener un buen estado de salud, así como para adoptar las medidas oportunas en caso de que sea necesario.

reconocimiento medico

Mantener un peso saludable

Un peso saludable nunca puede estar ni muy por debajo ni muy por encima de lo que se considera aceptable para una persona, y siempre en relación con su edad, sexo y estilo de vida. Por eso, aunque el peso considerado ideal en sentido médico (o lo que se conoce como índice de masa corporal o índice de Quetelet) se obtiene de la división entre el peso y la altura de un individuo, deben manejarse dichos datos con mucha cautela, ya que todo puede depender también de la actividad que se mantenga durante el día o del tipo de alimentación que se tenga. En cualquier caso, mantener un peso saludable siempre nos mantendrá mucho más alejados de sufrir problemas de salud relacionados con la obesidad, con la diabetes, con la presión arterial o con determinados cánceres, como es el cáncer de colon.

Consumir una variedad de alimentos sanos y limitar las calorías y las grasas saturadas

El problema más habitual relacionado con la mala alimentación es la no elección adecuada de los alimentos más sanos e ideales para mantenernos bien. De hecho, problemas como las prisas, la ansiedad o el estrés, hacen que se consuma con mayor asiduidad lo que se denomina comida basura, que no es otra cosa que alimentos constituidos en su mayoría por grasas nada saludables para el organismo (hamburguesas, fritos, snacks…). Por eso, eliminar de la dieta este tipo de productos o reducirlos lo máximo posible, hará que consumamos calorías más beneficiosas y que las limitemos tan solo a lo necesario para nuestras actividades del día a día.

Hacer ejercicio regularmente

Ya sea en forma de aeróbic, de baile de salón, de zumba, de yoga, de bici, de elíptica, de natación…lo único que importa es que nuestro cuerpo realice ejercicio (aunque sea de manera moderada) y de forma regular. El ejercicio ayuda a mantener el cuerpo activo, sometido muchas veces al sedentarismo por voluntad propia o de forma forzada y como consecuencia de trabajos que requieren mucho tiempo de estar sentados, por lo que es de vital importancia que cada día salga de su letargo habitual de forma sana y saludable.

En este sentido, y para no comenzar una actividad deportiva que terminemos abandonando, es esencial pensar en lo que va realmente con la personalidad de cada uno y elegir la actividad acorde a ello, lo que puede ir desde caminar simplemente, hasta hacer deportes de más riesgo como esquiar o hacer surf. No hay que olvidar que lo importante es el movimiento en sí mismo, y no el cómo lo llevemos a cabo, para evitar el sobrepeso y la oxidación de nuestros huesos.

hacer deporte

No fumar

El consumo de tabaco es uno de los hábitos frecuentes más perjudiciales para la salud, dado que no aporta beneficios de ningún tipo que equilibren o justifiquen su consumo. Por ejemplo, aunque a menudo se diga que el tabaco desinhibe, o que alivia determinadas situaciones de estrés, lo cierto es que no está comprobado de manera científica. Por el contrario, sí que se conocen bien sus efectos nocivos y peligrosos para la salud, que van desde la infertilidad a los problemas respiratorios serios, como el enfisema, los problemas del corazón o el cáncer de pulmón, entre otros. Todo ello sin olvidar que el tabaco perjudica también a quien no lo consume de forma directa, y especialmente a los niños, siendo una razón más para reconsiderar su consumo y plantearse una vida sin humos.

Protegerse del exceso de sol

Aunque tomar el sol tiene propiedades beneficiosas para el organismo, como es la mejor absorción de la vitamina D que nuestra piel tiene tras tomarlo, lo cierto es que hay que tener mucha precaución, porque un exceso de sol puede ser bastante peligroso para la salud dando lugar a problemas serios en la piel, como la aparición de lunares grandes cancerosos o melanomas, síntomas del cáncer de piel. Tomar el sol es un hábito muy normalizado entre la sociedad, que a menudo busca minimizar sus consecuencias negativas con tal de tomarlo. Sin embargo, es muy importante no tener una actitud negacionista al respecto, y tomar el sol con moderación y siempre con una precaución total en forma de crema solar con alta graduación y debidamente homologada.

protegerse del sol

Tomar alcohol de forma moderada o no tomarlo

Con el alcohol se da una cierta contradicción en nuestro país, y es que al ser productores de bebidas como la cerveza o el vino, tendemos a publicitar dichas bebidas como beneficiosas para la salud, eso sí, siempre bajo un consumo moderado. Sin embargo, lo cierto es que son algunos de los ingredientes de dichas bebidas los beneficiosos para la salud (en este caso la cebada y el zumo de uva) pero no el alcohol, que en sí mismo contrarresta en gran medida dichos beneficios añadiendo bastantes cosas negativas a su consumo, como los problemas de estómago, de hígado, de páncreas…o muchos otros relacionados con la conducción o el cáncer. De ahí la importancia de eliminarlo de la dieta o, al menos, de reducir su consumo a ingestas esporádicas y no diarias.

Dormir lo suficiente cada día

Dormir es un acto rutinario que los seres humanos realizamos desde que nacemos, en mayor o menor medida con el tiempo, y que asociamos de manera directa al descanso. Sin embargo, los beneficios que dormir aporta a la salud van mucho más allá, como proteger nuestro corazón, mejorar nuestro estado de ánimo y nuestras ganas de hacer cosas nuevas y superar nuestros retos, potenciar y conservar nuestra memoria, consumir calorías…Por ello, aunque con los años se adquieren mayores responsabilidades que parecen imposibilitar las horas de descanso, es muy importante que no nos olvidemos de lo necesario que es para conservar nuestra salud, inmediata y futura.

habito de dormir

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